Síntesis Histórica de la Piedra Cristo y del Origen del Cristianismo. Jesús no es Cristo.

FRUCTUOSO A. CERVANTES Director de la Cátedra Regional de Cuba N° 200 “José Martí”, de la E.M.E. de la C.U. La Habana, 8 de Enero de 1952

Uno de los fraudes históricos más grandes, por lo continuado y por la duración que lleva ya, es el nombre APÓCRIFO con que denominan a Jesús de Nazareth los que quieren sacarlo de la ley general de los seres, que son todas las religiones y los prejuiciados acólitos de las mismas.

Joaquín Trincado, el Maestro Fundador de la Escuela Magnético-Espiritual de la Comuna Universal, en sus libros “Conócete a ti Mismo” y “Los Extremos se Tocan”, descorre definitivamente el telón del misterio que ocultaba a la vista de la humanidad la verdad sobre ese importantísimo asunto, e investigando y analizando la Historia, llega a las conclusiones que nosotros vamos a sostener en este trabajo.

En primer lugar queremos hacer constar que toda la civilización y saber de este mundo fue traído al mismo por un grupo de espíritus Maestros de luz y sabiduría, que en sus distintas existencias, reencarnaciones, han sido los grandes moralistas, revolucionarios de principios, sabios, inventores y profetas de la antigüedad. Por lo que estos últimos, que han sido tomados por las distintas religiones para hacerlos aparecer como sus fundadores, no han sido tales, sino espíritus maestros del Espiritismo que vinieron a este mundo a traer los principios de sabiduría y de amor para adelanto de la humanidad.

Así, pues, empecemos por recordar que cuando Jacob, hijo de Isaac y de Rebeca, después de recibir la bendición de sus padres, emprendió viaje a Padam-Haram, con el objeto de tomar mujer de la casa de Labam, tronco de su familia, al hacer el primer alto para dormir, en Luza, recostó su cabeza sobre una piedra, teniendo un sueño en el que veía una escala gigantesca por la que subían y bajaban continuamente espíritus, representativa dicha escala del continuo viajar de los espíritus del espacio a la tierra y viceversa, en sus continuada? reencarnaciones, por lo que todo ello significaban los trabajos que el espíritu está obligado por la Ley suprema a llevar a cabo en la Creación. Jacob despertó asustado y dijo la palabra ¡CRISTO!, que en lengua hebraica, que era la que él hablaba, quería decir: ¡PELIGRO!, con lo que él reaccionaba así ante el simbolismo de “quedarse dormido en los trabajos de la Creación”, que él interpretó como el motivo de la revelación que había recibido con dicho sueño. 

Como era costumbre en aquellos tiempos, para no olvidar una cosa, ungió con aceite la piedra que le había servido de almohada durante el sueño, y la llevó consigo legándola a sus descendientes, como la mejor lección de cumplir siempre con el deber y no “quedarse dormido en los trabajos de la Creación”.

La piedra, pues, pasó de un primogénito a otro en la línea directa de descendencia de Jacob, y constituyó desde entonces upa advertencia en los más responsables dirigentes del pueblo hebreo, durante el cautiverio de éste en Egipto.

Cuando Moisés, el libertador de los hebreos, organizó el éxodo hacia la Palestina, durante la batalla en las playas del Mar Rojo contra las huestes de Faraón, dejó olvidada dicha piedra en las arenas del lado de Egipto al cruzar el Istmo de Suez durante la marea baja (que dicho sea de paso, era cuando quedaba libre de las aguas mayor porción de dicho Istmo, descartándose así la leyenda cristiana de abrirse el Mar Rojo para dejar paso a los hebreos en fuga) las huestes de Faraón se apoderaron de la piedra Cristo, creyendo ellos que dicha piedra era el dios de los hebreos.

El Capitán que venía al mando de los egipcios, era Aitekes, hijo del griego Naulo, que era casado con la hija del Faraón, Scota. Creyendo sesión de dicha piedra, ya no quiso volver a Egipto, y reuniendo a su ejército que le había quedado después de la batalla, cruzó todo el norte de África, el estrecho de Gibraltar y España, fue a establecer un reinado en Galicia, cuya capital fue Brigatium, que hoy es la ciudad de Compostela.

Transcurriendo el tiempo, uno de los sucesores de la dinastía de Aitekes envió a un hijo suyo llamado Simón Bree a establecer una colonia en Irlanda, llevándose este la piedra Cristo a Themor, hoy Dará, capital por entonces de Irlanda, habitada a la sazón por los escoceses. Fergus, hijo de Fergubar, se traslado en el siglo V a Irlanda, a la parte norte de la isla Británica, donde reinó desde entonces, dándole ellos el nombre de Escocia a dicha región, y sirviendo de asiento del trono del nuevo reino, la piedra Cristo.

Después de una serie de luchas entre los escoceses y los ingleses, las dos coronas se reunieron en la cabeza del sucesor de María Estuardo, trasladándose la piedra para la Abadía de Westminster, en Londres, donde se realizan las ceremonias de la coronación de los monarcas británicos, sirviendo la piedra de asiento al trono de las coronaciones.

Lo restante de la historia de la piedra Cristo, llamada también “fatídica”, la conoce todo el mundo, pues la prensa mundial se encargó de darla a conocer con motivo del robo de la misma, efectuado por los nacionalistas escoceses durante la noche del 25 de diciembre de 1950, y que provocó un sensacional escándalo mundial, saliendo a relucir en todos los periódicos y revistas de esos días la historia de dicha piedra así como fotografías de la misma.

Nuestra revista “Triángulo”, órgano oficial de esta Cátedra Regional de Cuba, N° 200 “José Martí”, de la Escuela Magnético-Espiritual de la Comuna Universal, también publicó, con motivo de la actualidad del asunto, todos los detalles relacionados con la piedra Cristo, en su número de enero de 1950, que corresponde al número 5 de dicha publicación periódica.

He ahí la historia de la piedra Cristo.

Ahora bien, ¿Cómo llegó a convertirse ese nombre en algo que tuvo relación con doctrinas religiosas?

He ahí lo que es producto de la pasión de un espíritu a través de tres existencias diferentes.

La doctrina que practicaba el pueblo hebreo durante el cautiverio en Egipto, era la Veda, filosofía hindú que era la más conocida en el Cercano Oriente o Asia Menor, de la que Egipto, aunque no forma parte geográficamente, es sin duda, una prolongación en las ideas, costumbres, etc.

Aitekes y todos los egipcios sabían eso, y al creer que el dios de los hebreos era la piedra Cristo, supusieron también que la explicación del mundo que dicho dios había dado, era esa doctrina, por lo que la llamaron evangelio, que quiere decir la verdad, y allí tenéis ya el dios Cristo con sus evangelios, mucho tiempo antes de que Jesús de Nazareth apareciera en el escenario de la Tierra.

El Maestro fundador de nuestra Escuela, Joaquín Trincado, nos enseña que a través de sus investigaciones medianímicas e históricas, llegó a la conclusión cierta de que el espíritu de Aitekes, reencarnó para ser Saulo, más conocido por Pablo, uno de los santificados por la iglesia católica y que en su aberración por formar una religión dominadora de la humanidad, fundó la iglesia cristiana en Antioquía, sin ser él, como no lo fue, discípulo de Jesús.

Como los evangelios de Cristo, formados por Aitekes, andaban circulando por aquel entonces, Pablo tomó dichos evangelios para su prédica, sin contar para nada en los primeros tiempos con los discípulos de Jesús. En sus cartas a los Gálatas, Pablo trata por todos los medios de la persuasión y de la amenaza con las iras divinas de convencer que sus evangelios son los verdaderos, ante la propagación que las doctrinas verdaderas de Jesús estaban teniendo por las prédicas de sus verdaderos discípulos, y especialmente de Santiago Apóstol de España, que era hermano carnal de Jesús, hijo como él de José y María. Pero ante la evidencia de la verdad que se hacía conocida por todo el mundo dominado por el imperio romano, Pablo, al fin, tuvo que parlamentar con los discípulos verdaderos, especialmente con Pedro, que era el que más oposición le hacía, teniendo que venir a Roma Santiago Apóstol, reconocido como jefe del apostolado en ausencia de Jesús, para dilucidar ante los tribunales romanos el pleito entre Pablo y Pedro. Por la intervención oficial de Roma, dicho pleito tuvo que ser solucionado de acuerdo a derecho y fue reconocido el de ambos a predicar, por cuanto la ley civil no entendía de los derechos espirituales de los que carecía Pablo, y de los que Pedro no era tampoco el más idóneo representante porque mostraba cobardía para exponer la verdad de Jesús en toda su grandeza.

Así, pues, ante tal antagonismo, que no tenía trazas de solucionarse satisfactoriamente, Santiago se desentendió del problema, dedicándose a la prédica en España, donde alcanzó grandes éxitos en la parte moral-fraternal de la organización de la federación de ciudades bajo el Señor de Salduba, con capital en Zaragoza, fundamento que fue éste de las características fraternales del pueblo español que vino a derramar esas virtudes étnicas en las Américas.

De esta manera, el empecinamiento del espíritu encarnado en Pablo, usando de su libre albedrío, había logrado los fundamentos para la organización de la monstruosa Bestia apocalíptica, que habría de terminar en el año 325, en el concilio de Nicea, donde en verdad aquella iglesia fundada en Antioquía, se convirtió, bajo los auspicios del Imperio Romano, en Iglesia Católica, Apostólica Romana, mediante un pacto de los obispos presididos por Manuel I (que era el mismo Pablo reencarnado) con la complicidad de Constantino, emperador romano, aunque los historiadores del Vaticano hayan borrado el nombre del primer Papa, con el objeto de desorientar a los investigadores de la verdad histórica, sin saber que los espíritus actores de los hechos no mueren nunca y pueden decir la verdad a través de los médiums.

Por esta narración, que es la verdad de lo sucedido, y que fue adulterado por la iglesia para tratar de escapar a las sanciones de los hombres libres, vemos que el origen que tuvo el catolicismo fue muy de acuerdo con sus posteriores actuaciones, conocidas en las llamadas Santas Cruzadas, que produjeron miles de muertos; la inquisición, que fue una terrible ola de persecución brutal y sanguinaria que no tiene nada que envidiarle a la organizada por los nazis alemanes, y en fin, a las mil y unas guerras, asesinatos y persecuciones en masa que caracterizaron a la iglesia decadente, que está viviendo ya los últimos momentos de su vida como organización y como aberración dogmática .

Frente a todo esto, se destaca la luminosidad, la humildad y amor fraternal del filósofo y revolucionario de Galilea, cuya vida verdadera presentamos en este mismo folleto, y que puede servir de contraposición a la leyenda que sobre él han tejido los que le tomaron para motivo de explotación, siendo ellos sus peores enemigos, pues es fácil a estas alturas darse cuenta que, siendo Jesús uno de los Maestros del Espiritismo, que como todos ellos vino a la Tierra a enseñar a los hombres a ser libres en sus conciencias, a amar a sus semejantes con amor práctico, es decir, sincero, salta a la vista la contradicción de una iglesia que aunque dice hablar en su nombre, le pone un apodo que no le corresponde, habla de amor a los semejantes y ellos no tienen reparo en matar a los semejantes para asegurar el predominio de su imperio sobre la humanidad.

Por todo cuanto la iglesia católica diga ser partidaria de la democracia, es evidente la falsedad de su afirmación, por cuanto bien sabido es de todos que ella ha sido siempre cómplice de todas las dictaduras más sanguinarias que han existido en todas partes del mundo, siempre enemiga de la libertad, siempre condenando y excomulgando a todo el que se ha mostrado partidario de mejorar las relaciones entre los hombres.

Y esta posición invariable de la iglesia, de atar todos los cabos para asegurar su predominio político y económico en todo el mundo, fue lo que la llevó a fraguar la incalificable y mentirosa amalgama de Jesús-Cristo, que ha constituido a través de los tiempos, LA MAS GRANDE MENTIRA DE LA HISTORIA, cuya permanencia y acatamiento a la fuerza por gran parte de la humanidad, ha traído las consecuencias funestas del estado actual del mundo, en lo que debiera ser natural transición de los regímenes infraternales hacia el predominio de la Ley Única del Amor, que trae el Espiritismo para toda la Tierra, para que los hombres se amen de verdad y se traten como hermanos que son, tenga que ser, por la aberración de los esclavos de la iglesia, una lucha terrible, que terminará con un acto de la Justicia Suprema, por medio de las incontenibles fuerzas de la Naturaleza, barriendo todo lo que se oponga a la implantación del amor sobre la Tierra.

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